En la noche del martes, durante la reunión del Consejo Directivo, se concretó un hecho institucional de fuerte relevancia para la Liga Reconquistense de Fútbol. Ives Saucedo dejó la presidencia y realizó la entrega formal del mando a Marcos Ibáñez, quien asumirá la conducción por los próximos tres años. El traspaso se dio en un marco ordenado y con números claros: un superávit cercano a los 50 millones de pesos, sin ingresos por público ni subsidios estatales, con la única ayuda externa de 500 mil pesos aportados por el senador Orfilio Marcón. El resto de los recursos fueron generados exclusivamente por los clubes.
La gestión de Ives Saucedo marca un antes y un después en la historia reciente de la Liga. Desde antes de asumir, su figura fue injustamente subestimada: se dijo que “no había jugado al fútbol”, que “metería la política” y otras críticas que con el tiempo quedaron totalmente desmentidas por los hechos. Junto a su equipo de dirigentes, Saucedo gestionó, ordenó y concretó cambios profundos. La Liga fue finalmente federada, una situación inexplicable que durante años no se había resuelto. Se logró calmar conflictos arbitrales, mejorar la comunicación con los clubes y establecer un vínculo institucional que en etapas anteriores brilló por su ausencia. Fue, sin dudas, un cambio de 360 grados.
También hubo decisiones deportivas que marcaron el rumbo, como el regreso de los torneos cortos, un reclamo histórico de los clubes, y la vuelta del Petit Torneo con ocho equipos, formato que le devolvió competitividad e interés al cierre de la temporada. Las selecciones de la Liga, integradas por representantes de los clubes, tuvieron actuaciones destacadas, con títulos, subcampeonatos y muy buenas participaciones. Además, se impulsaron reconocimientos a formadores y actores fundamentales del fútbol local, fortaleciendo el sentido de pertenencia.
Hoy la Liga se encuentra en su “prime”, usando términos actuales, y esa realidad representa una gran oportunidad, pero también una enorme responsabilidad para Marcos Ibáñez. El nuevo presidente llega con trayectoria política e institucional: es presidente del Comité Radical de Reconquista, mantiene buenos vínculos con el Gobierno Provincial y posee reconocida capacidad de gestión. Fue presidente del Club Atlético Alumni, donde logró darle identidad y una fuerte actividad social a la institución. Lo acompañarán Gustavo Ramírez como secretario —con experiencia previa en la gestión liguista— y el contador Horacio Acuña, quien continuará como tesorero tras una tarea destacada en los últimos años. También merece una mención especial Pablo Martelossi, un verdadero sabio del fútbol local, que trabajó incansablemente por la Liga, las 24 horas, todo ad honorem, al igual que el propio Saucedo.
Ibáñez, además, cuenta con un buen concepto de Carlos Lanzaro, presidente de la Federación Santafesina de Fútbol y con cargo en el Consejo Federal, lo que podría transformarse en una pieza clave para acercar aún más a la Liga Reconquistense a los ámbitos federativos.
No hay que olvidar que la Liga es conducida por 17 clubes, quienes tienen la última palabra. Sin embargo, el contexto exige un presidente fuerte, con liderazgo y decisión, capaz de sostener lo logrado y proyectar nuevos avances. El camino está allanado. Ahora comienza una nueva etapa, con la vara alta y el desafío de no retroceder. El fútbol observa, espera y exige.



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